La Máscara de la Muerte Roja
La “Muerte Roja” había devastado el país durante largo tiempo. Jamás una peste había sido tan fatal y tan espantosa. La sangre era encarnación y su sello: el rojo y el horror de la sangre. Comenzaba con agudos dolores, un vértigo repentino, y luego los poros sangraban y sobrevenía la muerte. Las manchas escarlata en el cuerpo y la cara de la víctima eran el bando de la peste, que la aislaba de toda ayuda y de toda simpatía, y la invasión, progreso y fin de la enfermedad se cumplían en media hora.
Así comienza uno de mis cuentos favoritos de Edgar Allan Poe. Su título “La máscara de la Muerte Roja”.
Si por algo se distingue este escritor es, sobre todo, por crear cuentos de contenído grotescamente irreal diluido en una narrativa extremadamente eficaz que transportan al lector, sin que este tenga que hacer grandes esfurzos, al interior mismo de la idea del texto. No olvidaré la primare vez que lei el cuento de La muerte Roja: las palabras se desprendían del papel, flotaban, y a su debido tiempo explotaban transformandose en alguna forma, en una cara, en algún color o en un sonido. Cuando me quise dar cuenta estaba allí, en los grandes salones del Principe prospero, en aquellas estancias de colores, rodeado de una gran cantidad de gente atabiadas con asombrosos disfraces y cubiertas con elegantes máscaras. . Alcancé a ver la última sala, la sala negra de ventanales rojos, alcancé a escuchar el tañir del reloj que había en su interior. Pude sentir el nerviosismo de la la multitud. Logré ver la monstruosa figura que advirtieron de repente los invitados. Y cuando llegué a la última palabra y termine de leerla parecía que me había quitado un peso de encima.
Eso es lo increible de la pluma de Poe, una vez sumergido en su siniestro mundo, no puedes hacer otra cosa que bucear dentro de el. No lo puedes dejar, deseas seguir, es imposible salir hasta que lees “FIN”.
Ya se me olvidaba…. si quereis leer el cuento lo podeis encontrar en este link: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/poe/mascara.htm

Escribe un comentario